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Terra
La Coctelera

Alguna vez, has llorado?

Cuando las lagrimas salen de tus ojos, sientes que mueres, que el mundo se derrumba a tus pies, que nada vale mas que la muerte, que el solo hecho de derramar gotas de dolor, gotitas que poco a poco se resbalan por tus mejillas, esas que cuando no salen, sientes tu corazón a punto de estallar y tu respiración se detiene provocadote ahogamiento.

Son esas tus aliadas, son solo esas lagrimas las que sienten el dolor que llevas dentro, son esas tu único aliado en ese momento, son las lagrimas las que al brotar llevan consigo un poquito de tu sufrimiento o tu rabia, y es así como poco a poco cargan todo ese sentimiento y ayudan a menguar tu tristeza.

Que haríamos si no pudiéramos llorar?, “te has hecho esa pregunta”?

Será que te guardarías eso que te carcome por dentro.
Tal vez perderías la voz para siempre, pues nunca sacarías aquello que te aprisiona.
Quizá nunca perdonarías.
A lo mejor jamás olvidarías.

Es difícil definir verdad?

Es por eso que yo le doy gracias a Dios por hacer al hombre tan perfecto, y darnos un instrumento de desahogo, Gracias por regalarnos un medio, por el cual podemos dejar salir todo aquello que nos hace daño.

Gracias Señor, por permitirme llorar. Gracias

GRACIAS

Cuando yo era muy pequeñita, mi mama me llevaba a un lugar algo lejos de la casa, un sitio grande, y claro, con muchas sillas organizadas por filas y columnas, adelante había una especie de mesa, esta era enorme y estaba cubierta por un mantel del mismo color de las paredes del lugar; recuerdo que en la entrada siempre estaba Blanquita, una señora aproximadamente de unos 60 años, ella tenia el cabello del mismo color de su nombre “Blanquita”; y en las paredes del salón se podían leer miles de frasees y citas, que estéticamente impecables allí se encontraban.

Todos los domingos, muy temprano en la mañana mi mama me despertaba con una dulce caricia en mis mejillas, y un beso de buenos días. Ella me preparaba el desayuno y me ayudaba a arreglarme, para que así entre dormida llegáramos temprano a ese hermoso lugar. Yo me sentaba junto a ella y allí permanecía por mas de una hora, en la que la alabanza y la adoración se habría paso. Luego un gran grupo de niños de mas o menos mi edad, salíamos a un salón mucho mas pequeño, en este salón mirábamos videos, cantábamos, jugábamos y aprendíamos miles de cosas, la maestra se llamaba Luisa, una mujer muy bonita que siempre nos ayudaba y nos daba un caramelo al final de la clase. “lo que mas me gustaba era esa parte, ansiosa esperaba el caramelo”. Terminada la hora salíamos nuevamente a reunirnos con nuestros padres, los cuales se encontraban exactamente en el mismo lugar en el cual nos separamos.
Y así, junto a mi mama esperaba media hora mas para poder salir, e irme para mi casa, esta actividad se repetía todos los domingos, sin parar ningún intervalo.

Hoy en día tengo 20 años, y le doy gracias a mi mama por haberme llevado desde pequeñita y casi obligada a ese salón de paredes blancas, y al cual también asistía Blanquita. Esto me dio la oportunidad de conocer al ser mas maravilloso, al mejor de los amigos, al único que nunca me fallara, al único que me ha perdonado miles de veces y que a pesar que le he fallado sigue creyendo en mi. A esa personita que me da las fuerzas para seguir adelante, el que me sostiene y el que cuando caigo me levanta y me fortalece.

A mi Señor Jesús muchas gracias por que nunca me has abandonado, por que me has dado el regalo mas hermoso el haberte podido conocer. Gracias y te quiero con todo mi corazón.

Y a ti, gracias por darme la oportunidad de contarte un pedacito de mi vida, uno de los mas bellos e inolvidables. Gracias

Laura Calderón

CUANTOS AMIGOS TIENES?

Cuantos amigos tienes?
Uno, quizás 6 o tal vez 15. de pronto tienes mieles de amigos.

Quizás eres de aquellos que son amigos del vecino, de todos los de tu universidad “sin importar que no sean de tu facultad”, de la señora que vende empanadas en la esquina, de la jovencita que atiende la cafetería donde “desayunas” a las 12m, después de la rumba de la noche anterior, en la que por supuesto añadiste 8 “amigos” mas a la lista, eres amigo hasta del presidente del club de fan de algún otro amigo tuyo.

Que entiendes por amigo?
Amigo no es aquel que te cubre con tu papa cuando quieres quedarte en casa de tu novia, amigo no es el que te presta todos sus apuntes sin importar si entiendes o no su letra, no es el que te llama a las 4 de la mañana a preguntarte el teléfono de tu prima, amigo no es aquel al que todo lo que haces le parece bien.

Existen cualidades básicas para reconocer a un amigo de verdad.
· Cuando tienes un problema: el te pide que te calmes, trata de buscar una solución con tigo, te apoya e intenta darte fuerzas para superarlo.
· Cuando terminas con tu novio(a): llora con tigo, te enumera todas las cosas valiosas que tienes y lo importante que eres para ella(el), te ayuda a superar la tristeza por la que estas pasando, siempre haciéndote saber que vales muchísimo y que no te han sabido valorar, que esa persona no era para ti, y que todo pasa por algo y vienen cosas mejores cada día.
· Cuando te va mal en algún previo: te da ánimos y te ayuda a estudiar para la próxima, de indica como puedes mejorar y hace qué te des cuenta que no era tan difícil y que eres muy inteligente y lo vas a recuperar.
· Cuando se siente solo: esta con tigo y te recuerda que cuentas con el(ella), que así este en otra ciudad, que la vida es hermosa y que existe un ser maravilloso llamado Jesús que siempre estará con tigo.
· Cuando quieres hacer algo que no esta bien: el(ella) no te juzga, pero si te aconseja y hace que te des cuenta las consecuencias que conlleva este acto, te ayuda a seguir por un camino y te sirve de apoyo para que no te salgas de este.

Ahora que has leído esto, piensa por un momento, si al menos la cuarta parte de los que tu llamas “amigos”, realmente lo son.

“los verdadero amigos son muy poquitos, pero yo te digo algo, existe un amigo de verdad, que siempre esta con tigo, que te cuida a toda hora, que a pesar que casi nunca lo nombras o a veces lo nombras mas, esta ahí incondicionalmente junto a ti.

Encuéntralo, es fácil solo mira al cielo, cierra tus ojos y llámalo e invítalo a entrar en tu corazón. Su nombre es Jesús.

Yo tengo muy poquitos amigos, creo que solo tengo tres, y uno de ellos es el que te acabo de nombrar.

LAURA XIMENA CALDERON

AMOR A PRIMERA VISTA

Es verdaderamente fantástico cuando escucho a la gente hablar del ”amor a primera vista”.

Ayer vi salir de una veterinaria a un pequeñín de mas o menos 4 años de la mano de una señora que al parecer era su abuelita, note que el pequeñito le decía a su abuelita “estoy enamorado de lulú”. Me pregunto ¿quién es lulú? ¿será su mascota? ¿o tal ves su maestra del cole? ¿quizás alguna amiguita o su mami?; ¿quién es lulú?, Me pregunte de nuevo.
Un pequeñito de 4 añitos que puede saber del amor? “pensé en ese momento”.
Ahora lo se, un niño de esa edad sabe mucho mas del amor que cientos de jóvenes adolescentes, que ignorante mente aseguran amar a alguien sin siquiera conocerlo. Su frase favorita: “me enamore a primera vista”.

¡Amor a primera vista!
Ese sentimiento no existe, no es mas que un supuesto de gusto o atracción fatal hacia alguien, hacia esa personita que es dulce a nuestros ojos, que con una mirada nos hace sentir miles de cosas, que con su sonrisa o con unos hermosos labios nos dice bésame.

Ese sentimiento que cubre todo nuestro cuerpo, que nos hace temblar ante esta situación, se le puede llamar de mil maneras: gusto, atracción, química, flechazo y todas las demás formas que existen pero nunca, nunca la llames amor.

El amor es mas que un gusto, es mas que una mirada, es mas que un escalofrió. El amor es un sentimiento que día a día crece, y se nutre con detalles, palabras y acciones; un largo tiempo de compartir, vivir y soñar con esa otra personita.

Piensa por un momento. ¿te has enamorado?.

Seguramente dirás que si. Muchos pensamos en algún momento de nuestra vida que por fin encontramos nuestra alma gemela, aquella persona con la que compartiremos el resto de nuestra vida, aquella persona con la que formaremos una familia.

¿Esta persona es bella físicamente?
¿Hace cuanto la conoces?
¿Has pasado tempo con ella?

Seguro que la primera respuesta es positiva, hace cuanto la conocías no mas de 2 semanas, “pero era tan linda, sus ojos, sus labios, su cabello” “me enamoro completamente” “y nos vemos todos los fines de semana” “vamos a discotecas, a comer, a cine” y aparte de eso somos fuego en la cama” “ella era la mujer para mi” “era perfecta”.

¿y por que terminaron?

“Por que me traiciono” “por que era muy materialista” no compartía ciertos gustos con migo”

¿Antes de cuadrarse hablaban, se escribían, crearon un núcleo ce confianza entre ustedes?

“He, no ella me gustaba, pero no la conocía muy bien, era hermosísima físicamente pero por dentro no sabia como era”.

Este es un simple ejemplo de que es enamorarse y que es gustarse. El amor a primera vista no existe, para amar hay que conocer mas aya de lo que se puede detallar con la mirada.

Conócete a ti mismo y conoce a los demás para que puedas amar.

Laura Ximena Calderón.

EL AMOR ES MAS QUE UN BESO

La mayoría de las personas algunas veces pensamos que dar un beso es muestra de amor, deseamos incesantemente tener una relación amorosa solo por no sentirnos solos, solo por sentir que tenemos una persona a nuestro lado al cual le podemos dar besos y abrazos. Es esta la mayor razón por la cual existen miles de madres solteras en el mundo, por la cual millones de parejas se divorcian a diario y también por que existe tanta pobreza en el mundo entero.

El amor va mucho mas allá; querer a la otra persona mas que nuestra vida, sentir que no podemos estar mucho tiempo alejados de este, poder disfrutar de los momentos mas sencillos de la vida y tener la absoluta confianza con este. Para que estés seguro de que tu amor es verdadero, conoce a la persona, vive momentos especiales con ella y sobretodo respétala y ámate a ti mismo.
Cuando te amas tu, te amaran los demás.

LAURA CALDERON

TOMA DEL PALACIO DE JUSTICIA (Noviembrre 6 de 1985)

Hasta el 6 de noviembre de 1985, cuando los guerrilleros del M-19 asaltaron el Palacio de Justicia a sangre y fuego y el ejército irrumpió tras ellos a cañonazos, provocando entre los dos la muerte de 11 magistrados de la Corte Suprema y 65 funcionarios y visitantes (así como el incendio del edificio y la destrucción de todos sus archivos), el episodio más grave del siglo había ocurrido el 9 de abril de 1948.

La asociación de los dos episodios es inevitable, a pesar de las grandes diferencias que existen entre el asesinato de un líder y el asalto armado contra una institución. Entre 1948 y 1985, la sociedad colombiana se transformó, al convertirse en una sociedad eminentemente urbana. Los ciudadanos de los ochenta pasaron a depender de los medios de comunicación para formar sus opiniones, en vez de nutrirse en los sermones dominicales que emitía la Iglesia desde los púlpitos, o de las arengas de sus jefes políticos. En la noche del 9 de abril, millares de ciudadanos en las calles hacían arder la ciudad, mientras las tropas, inmovilizadas, resguardaban lo poco que podían. A las 8 de la noche del 6 de noviembre, las calles de Bogotá estaban desiertas, mientras el Palacio de Justicia ardía. Al amanecer del 7 de noviembre, el Palacio humeante registraba la tragedia, aún con 60 rehenes y 8 guerrilleros sobrevivientes al combate y el incendio, pero atrapados en un baño de 20 metros cuadrados. Al descubrirse este último escondite, el ejército lanzó el ataque final, en el que murieron 30 rehenes y los 8 guerrilleros. Entonces empezó a descubrirse la dimensión de la tragedia, no sólo la humana sino la del poder.

Se supo, por ejemplo, que el presidente Betancur nunca quiso dar la orden del cese al fuego, a pesar de que la dimensión del ataque militar hacía evidente que semejante capacidad de fuego --tanques, rockets, explosivos de alto poder y disparos indiscriminados-- ponían en alto riesgo la vida de los rehenes. Así, el Poder Civil asumió el principio que rigió durante la violencia que siguió al 9 de abril, según el cual para restablecer el orden público y el control de la autoridad estatal se puede pasar por encima de la vida de los civiles no combatientes.

Con esa señal desde el Estado, la guerrilla irregular de fin de siglo en Colombia cobró plena vigencia. Surgieron diversos grupos de autodefensa y paramilitares que, auspiciados por los dineros de los narcos y de los empresarios afectados por las actividades guerrilleras, empezaron a realizar masacres y asesinatos contra las personas acusadas de ser el oxígeno de los rebeldes. El Estado se convirtió entonces en observador del conflicto, que colocó al país como el de mayor violencia en el mundo, con 30.000 homicidios anuales.

No deja de ser irónico que mientras la toma del Palacio de Justicia desató la nueva era de violencia en Colombia, los guerrilleros que la protagonizaron se convirtieron en actores políticos legales a los pocos años del asalto. La ironía radica en que su reincorporación a la vida civil, tras ser amnistiados e indultados, demuestra que el conflicto que encarnaban tenía soluciones por vías diferentes a la violencia. Si bien el M-19 se desmovilizó, la violencia continuó con mayor dinámica, puesto que el Estado no asumió su rol de mediador, dejando que los sectores armados privados continuaran resolviendo sus conflictos por las vías violentas.

Pero si por el flanco guerrillero el hecho fue perdonado, en el lado estatal la conducta no fue muy diferente. La mayoría de los militares investigados, acusados y condenados por sus excesos durante la retoma del edificio fueron absueltos. Salvo el general que comandó el operativo --Jesús Armando Arias Cabrales-- quien fue destituido por decisión de la Procuraduría General de la Nación, ninguno de los demás protagonistas oficiales recibió sanción alguna. Y frente a la responsabilidad que le cabía al presidente de la República, la conducta fue la del Estado-avestruz: eludir el problema y tapar las consecuencias.

Como ocurrió el 9 de abril del 48, la debilidad del Estado y su inconsistencia para enfrentar a las minorías armadas dio pie a un largo período de inestabilidad y a un gran baño de sangre. De esta dinámica de guerra irregular que también se generó con los episodios de noviembre del 85, sólo saldrá Colombia cuando las fuerzas políticas y sociales acepten la autoridad del Estado y éste asuma reglas de juego claras y fijas para todos. Mientras tanto, el país seguirá convertido en un gran Palacio de Justicia.

UNA TRISTE HISTORIA

Las decenas de lápidas de agradecimiento que acompañan el altar de la tumba de Omaira Sánchez —la pequeña de 12 años que soportó dos días enterrada en ese inmenso turbión de lodo que sepultó Armero el miércoles 13 de noviembre de 1985—, están ahora acompañadas por ese olor indescriptible de las excreciones que vienen dejando desde hace varios meses cerca de 500 cabezas de ganado que pastan a sus alrededores.

Las innumerables cruces que por casi 20 años sobrevivieron a la maleza y al olvido, han cedido ante la embestida de los terneros, vaquillas y rumiantes que encontraron en ese inmenso camposanto su pastizal predilecto para engordar gratis, a costa del abono que sembró la muerte. Las tumbas, descoloridas y acabadas por el paso inexorable del tiempo y la ingratitud nacional, están agrietadas, despicadas y en algunos casos trituradas por el peso de los animales.

Los ganaderos de la zona aprovecharon esa tierra de nadie para alimentar sus reses y “ahora se llenan los bolsillos mientras profanan las tumbas de nuestros muertos”, dice, desolado, José Neri Gómez, un armerita que perdió a 36 de sus familiares ese trágico día, cuando 350 millones de metros cúbicos de lodazal borraron de un tajo la “ciudad blanca” de Colombia, llamada así por sus extensos y prolíficos cultivos de algodón.

El panorama es desolador e indignante para muchas familias que aún visitan religiosamente aquellas lápidas con inscripciones ilegibles en donde se rescata la memoria de sus muertos. A escasos metros del altar de Omaira, sobre una depresión de la tierra, los terratenientes de la zona instalaron hace poco un saladero para el ganado. “Es una afrenta a nuestro pueblo. Mi madre, mi padre y todos los míos que perecieron en la tragedia, además del olvido, tienen ahora que soportar las defecaciones de estos animales. ¡Es inaudito!”, comenta Jorge Ernesto Leyva.

Del abrumador silencio que en otras épocas se extendía por esa llanura polvorienta que regó la avalancha, hoy ya no queda nada, y son los constantes mugidos de los rumiantes que pastorean en la zona, el zumbido de los moscardones que rodean las enormes plastas de boñiga, y el galope de los caballos de los arrieros que vigilan las reses, los que interrumpen la paz de los miles de sepulcros.

Pero no es todo. Los finqueros de la zona han venido corriendo las cercas que lindan con los terrenos del desaparecido Armero, ampliando sus propiedades para sembrar arroz. La denuncia fue hecha por el presidente de la Corporación Social Casa Armerita, Gustavo Prada, quien aseguró que “los hacendados se han apoderado de varias hectáreas del antiguo municipio mientras corren las verjas y profanan las tumbas”.

Desde hace algún tiempo, Marta González comenzó a observar que el espacio entre la cerca de la finca que lindaba con el lote de su casa y las tumbas de su esposo y su hijo se reducía cada vez más. A principios de año, resignada por el inevitable proceso de ensanchamiento de la hacienda, tuvo que pasarse debajo de la cerca para llevarles flores a sus seres queridos, pero cuando apenas las puso sobre las lápidas y se preparaba para rezar el rosario, como es su costumbre, tuvo que salir despavorida al sentir los estampidos de un revólver, mientras una voz amenazante le dijo: “Sálgase de aquí, que está invadiendo estas tierras”.

Muchas de las tumbas desaparecieron de la misma manera y actualmente innumerables familias se quedaron sin donde poder llorar a sus muertos. Desesperados ante semejante afrenta a la memoria de un pueblo, y a menos de seis meses de que se conmemoren 20 años de la tragedia, comienza a gestarse en el seno de los armeritas un gigantesco movimiento que pretende repoblar Armero e impedir que los finqueros se sigan aprovechando de la fertilidad de sus lotes.

(El Espectador)